La portada de Mediterráneo se tiñe de luto el primer viernes de octubre de 1974, con el anuncio del fallecimiento del pintor, arqueólogo y escultor Juan Bautista Porcar Ripollés, Hijo Predilecto de la capital de la Plana. Una pérdida «irreparable» para Castellón. La muerte de un protagonista principal del siglo XX en la cultura castellonense es la de una «gran figura de nuestro arte» y de «nuestro pueblo».
En páginas interiores, el diario destaca que el artista «llevaba en sus genes el germen del genio» y recoge una semblanza del eterno director del periódico, Jaime Nos Ruiz -jubilado en ese mismo año- en alusión a varios de los temas fetiche de Porcar: «Niños, pasos a nivel, cielos, nubes».
El Ayuntamiento de Castellón se suma al duelo con la publicación de una esquela en recuerdo de un castellonense ilustre cuya desaparición hace decir a Nos que «pensamos, una vez más, que este pueblo nuestro se va quedando sin gran parte de su sustancia y de sus apoyos más firmes»:
Al día siguiente del funeral, el periódico publica una completa crónica de la despedida que su ciudad natal dedica al pintor:






