En el mismo año de su nombramiento como jefe provincial del Movimiento y gobernador civil de Castellón, el notario madrileño José Antonio García-Noblejas recibe en septiembre de 1954 una invitación del CD Castellón para invitarle a un palco en los partidos de Liga que el club dispute en Castalia (en esta temporada, en Segunda División).
El político responde con una carta -publicada por Mediterráneo– en la que agradece la deferencia al presidente albinegro, Joaquín Casanovas, al tiempo que le anuncia que abonará el coste de la entrada correspondiente «como prueba de admiración y simpatía hacia el esfuerzo y tenacidad» de la Junta Directiva: «ya sé que ésto supone muy poco para el volumen de gastos que afrontáis cada año, pero al menos tendrá un valor simbólico y de ejemplaridad, así como de simpatía y adhesión a vuestra tarea».


