En septiembre de 1929, Heraldo de Castellón anuncia a sus lectores la publicación de una fotografía «tomada desde un aeroplano» de la «histórica ciudad de Peñíscola». La imagen, de la revista Nuevo Mundo, no es sin embargo reproducida. Los costes de publicar imágenes hacen que sean aún inusuales en la prensa local.
La fotografía en cuestión es espectacular y viene acompañada de un pie en el que subraya que la localidad, «pequeña y fuerte», es «una de las ciudades de España que pueden mostrar con mejor orgullo su ejecutoria de lugar de tradición y de gloria», como «sede, baluarte y sepulcro» del Papa Luna, Benedicto XIII.



