Las crónicas de sucesos están salpimentadas de grandes dosis de ironía y hasta de sarcasmo, en la prensa de comienzos del siglo XX. Como ejemplo, sirva esta noticia de Heraldo de Castellón a comienzos de septiembre de 1904.
Como si se tratase de un duelo entre forajidos, se pone negro sobre blanco la pelea entre las «bravías» María Ruiz, la Caracola, y Vicenta Castell, la Minina, ambas vendedoras de pescado «con muchísimas agallas». Todo ello, con el «sol castalio» como testigo y con el alguacil Cumba denunciando «obra y artistas por escandalosas e inmorales».


