Con todo respeto («si no lo tomara a mal»), La Defensa se dirige en agosto de 1884 «al señor que mandó estampar» un reclamo publicitario de cemento hidráulico (que fragua con agua) situado junto a la muralla de la ciudad de Castellón. El periódico formula una curiosa petición de tipo ortográfico, pidiendo al empresario que «se sirviera mandar reformarlo [el anuncio] añadiéndole una h a la palabra hidráulico», pues carece de la misma.
Además de que «cesaría el mal efecto que causa la lectura» del anuncio, La Defensa promete que «ganaría en calidad el cemento que expende», pues sin la letra que le falta «no puede ser bueno».


