Nada menos que 9.557 españoles llamados a filas en 1894 aprovechan la opción de la «redención en metálico», por la que las familias con mayor capacidad económica pueden librar a sus hijos del servicio militar, siendo estos sustituidos por soldados más pobres. Es una cifra ostensiblemente superior a la de años anteriores, y es que en este momento está en marcha la primera Guerra del Rif (o de Margallo).
A finales de julio, esta noticia de El Clamor de Castellón explica que el pago a formalizar para la redención en metálico es de 1.500 pesetas, para «los mozos a quienes haya tocado en suerte servir en el Ejército de Ultramar».


