Una denuncia del periódico La Provincia Nueva, dirigido por Miguel C. Armengot, llama la atención en julio de 1924 sobre la reducción del número de cerdos que se sacrifican «para el consumo de la capital», que cuenta con unos 35.000 habitantes. El diario recela de la medida «por si pudiera ser esto una manera de burlar las órdenes de las autoridades». Y es que antes «ordinariamente se sacrificaban los viernes, diez cerdos y los sábados cerca de 30», y la mencionada disminución había coincidido «con la orden de rebaja de precios de este artículo».
El periódico insta a las autoridades a poner «pronto remedio a fin de evitar los perjuicios» de la reducción emprendida por «los tablajeros» (carniceros).


