Agoniza la década de los 50 cuando se publica, a través de Mediterráneo, esta «circular sobre conducta en la temporada de baños», firmada por el gobernador civil, el jiennense José Antonio Serrano Montalvo. Las instrucciones que traslada el poncio provienen de la Dirección General de Política Interior y son en realidad un recordatorio: «El comienzo del estío aconseja recordar a V.E. que siguen vigentes las normas contenidas en órdenes circulares dictadas en años anteriores con vistas a defender la moralidad pública en las playas, piscinas y márgenes de los ríos». No parece descabellado deducir que alguna relajación se habría producido en la aplicación de estas normas.
Entre otras cosas, se prohíbe «rigurosamente» el uso de prensa «indecorosas» como «las llamadas de dos piezas para las mujeres y slips para los hombres». Se señala con gran precisión que el uso del traje de baño «no puede consentirse más allá de su verdadero destino». Finalmente, se apercibe contra «cualquier extralimitación» que pueda «menoscabar el decoro público o atacar a la raigambre moral del país», advirtiéndose de la adopción de «enérgicas medidas» contra los infractores.


