«Los que somos terratenientes del término de Burriana no sabemos si vivimos en España, en Marruecos o en Sierra Morena». Esa era una de las conclusiones de la «carta abierta» al gobernador civil que publicaba a mediados de abril de 1904 en Heraldo de Castellón José Sánchez Esteller, «el comisario Regio de agricultura, industria y comercio más antiguo de la provincia». El destinatario de los dardos del firmante era el Sindicato de Policía Rural, representación de la comunidad local de agricultores y propietarios, a quien Sánchez acusaba de «molestar cuando sea posible al contribuyente con los apremios y embargos».
Entre los reproches de la carta, se comparaba al sindicato burrianense con su homólogo de Castellón, «bien administrado» y le invitaba a imitarlo, si bien con poca fe: «aquí no se admiten copias, y menos de Castellón. Aquí todo es original y propio del Sindicato de Burriana y de los hombres que lo componen».


