El 10 de marzo de 1929, una semana más tarde de lo previsto, tuvo lugar la Romería a la Magdalena de aquel año, suspendida una semana antes por la lluvia. El aplazamiento también afectó a la tradicional corrida de toros, por lo que en el cuarto domingo de Cuaresma, los aficionados al fútbol y a los toros hubieron de elegir, al coincidir el horario de ambos festejos. La directiva del CD Castellón, que se enfrentaba al Real Murcia, se lamentaba en este anuncio publicado en Diario de Castellón porque a pesar de sus «buenos propósitos», no se había llegado a un acuerdo con la empresa del coso taurino, «esperándose el que la afición castellonense acuda en masa al Sequiol para demostrar su verdadera potencia».
El Castellón ganó su partido por 4-3, aunque el cronista del encuentro en el mismo periódico se lamentaba amargamente por la coincidencia:
Según otro suelto del diario, el fútbol ganó la partida a la corrida de toros… y luego todos acabaron en la Procesión de Penitentes:




