
En las primeras décadas del siglo XX, la Asociación de la Prensa de Castellón exhibía poder de convocatoria e influencia social con actividades como la anunciada por Heraldo de Castellón para el 11 de febrero de 1929: nada menos que un carnavalesco «gran baile de máscaras» en el Teatro Principal, con ingredientes como «valiosos premios» a disfraces y comparsas, sorteos, regalos, una «sugestiva cabalgata» y «grandes sorpresas».

