
Los lectores del vespertino Heraldo de Castellón se encontrarían, tal día como hoy de 1934, con esta esquela que daba cuenta del fallecimiento, esa misma tarde, del pintor castellonense Vicent Castell Doménech, «costumbrista con connotaciones técnicas cercanas al impresionismo», según lo define Joan Feliu. En su ciudad natal, además de sus obras, entre las que fue especialmente alabada Laparotomía (1898), dejará su impronta a comienzos del siglo, a su vuelta de París y Roma, con una academia de la que habrían de salir artistas como Juan Bautista Porcar o Rafael Sanchis Yago.
Al día siguiente, el periódico le dedicaba este obituario:


